Cuando pensamos en máquinas recreativas a todos nos vienen ciertos estímulos o recuerdos a la memoria. Hemos crecido rodeados de ellas y las vemos en todo tipo de establecimientos, sobre todo en bares o cafeterías.

El clásico “Avance, Uno, Dos”, es una melodía sin igual que acompaña nuestros recuerdos. Si lo pensamos, seguro que recordamos a alguna persona de nuestro entorno jugando a las máquinas recreativas al son de esta melodía y viendo girar las manzanas, las uvas o los plátanos.

Lo cierto es que existe una estética de las máquinas recreativas latente en el ámbito de las máquinas recreativas. Nos referimos a los colores, la forma y los contenidos de las mismas. Vamos a ver, a continuación, cuáles son los juegos más populares que han pasado por delante de nuestros ojos.

Las frutas

Cerezas, sandías, fresas, uvas, manzanas… Si por algo se conocen mundialmente las tragaperras es por el uso de las frutas. Para entenderlo, debemos remontarnos a sus orígenes. En los Estados Unidos, las leyes de la época impedían premios en metálico derivados de este tipo de apuestas. Es por lo que las máquinas expendían como regalo todo tipo de comidas, bebidas o incluso dulces. De ahí que hoy en día se conserve el símbolo de la fruta como elemento identificador.

Los diamantes

¡Quién no ha deseado que le saliese el trío de diamantes! Son los símbolos que identifican las bonificaciones más elevadas de las máquinas recreativas. El premio más grande, por así decirlo, consistía en alinear los tres diamantes y ver cómo caen las monedas de vuelta. Sin duda, un elemento de la estética de las máquinas recreativas que no podemos omitir.

¿Y el número 7?

Si hablamos del número de la suerte, el 7 es en el que pensamos. El más sagrado de los números y venerado desde la Antigüedad, el número 7 se corresponde con los días de la semana, los colores del arcoiris, las vidas de los gatos, las maravillas del mundo antiguo… en definitiva, una correlación de elementos que se identifican con esta cifra y que inunda las máquinas tragaperras para brindar suerte al afortunado.

Luces y colores

La estética de las máquinas recreativas son un oasis de estímulos visuales y acústicos. Todo brilla, todo se ilumina y todo suena. El ser humano se incentiva mediante la recepción de estímulos, sobre todo a partir de la vista y del oído. De ahí que las tragaperras estén llenas de luz, color y sonidos. Desde la pantalla, que no deja espacio para la imaginación, cuenta con dibujos, cifras y luces parpadeantes para captar nuestra atención.

El sonido también juega un papel importante y estas máquinas están constantemente emitiendo sonidos como el girar del rodillo, el anuncio de los avances, las cantidades que se pueden ganar… todo vale para captar la atención del jugador. 

Como ves, la estética de las recreativas es algo innato a la sociedad y a cada bar en el que hemos pasado algún momento de nuestra vida. En Jomesa seguimos creando esta estética y contamos con un repertorio amplio de tragaperras para todo tipo de bares. Recuerda que te asesoramos para escoger el mejor modelo según la psicología de tu clientela y te ayudamos con la financiación y con la tramitación de la licencia de explotación.